Cada 14 de marzo se conmemora el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, una fecha que invita a reflexionar sobre un problema que a menudo se percibe como estrictamente personal, pero que también tiene una importante dimensión laboral.
Las enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o el ictus, siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en el entorno laboral. En muchos casos, estos episodios ocurren durante la jornada de trabajo y pueden llegar a considerarse accidentes de trabajo cuando existe una relación con las condiciones laborales. En Aragón, durante 2025 se produjeron 5 patologías no traumáticas declaradas como accidentes de trabajo.
Factores laborales que influyen en el riesgo cardiovascular
Aunque los hábitos de vida tienen un papel relevante, el trabajo también puede contribuir a aumentar el riesgo cardiovascular. Existen diversos factores presentes en el entorno laboral que pueden favorecer la aparición de estos problemas de salud.
Entre ellos destacan:
- Estrés laboral crónico, especialmente cuando se mantiene durante largos periodos.
- Sobrecarga de trabajo y ritmos elevados, que dificultan la recuperación física y mental.
- Jornadas prolongadas y falta de descanso suficiente.
- Trabajo nocturno o a turnos, que altera los ritmos biológicos.
- Exposición a temperaturas extremas, tanto frío como calor.
- Esfuerzos físicos intensos mantenidos en el tiempo.
- Falta de pausas o tiempos adecuados de recuperación durante la jornada.
Todos estos elementos pueden actuar de forma acumulativa, incrementando la presión sobre el sistema cardiovascular.
La prevención también pasa por la organización del trabajo
La prevención del riesgo cardiovascular en el trabajo no se limita a recomendaciones sobre hábitos saludables. También requiere revisar cómo se organiza el trabajo y en qué condiciones se realiza.
Medidas preventivas que se pueden incluir:
- Realizar reconocimientos médicos de calidad.
- Diseñar cargas de trabajo equilibradas, mediante evaluaciones de carga física y mental.
- Garantizar pausas y tiempos de recuperación adecuados.
- Gestionar el estrés laboral y los riesgos psicosociales.
- Adaptar las tareas cuando existen esfuerzos físicos elevados.
- Controlar las condiciones ambientales, especialmente en situaciones de calor o frío extremo.
La promoción de la salud cardiovascular en el trabajo beneficia tanto a las personas trabajadoras como a las organizaciones, ya que contribuye a mejorar el bienestar, reducir el absentismo y fomentar entornos laborales más seguros.
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