En el Día mundial de la menopausia, el próximo 18 de octubre, el sindicato insta a diseñar protocolos y procedimientos de vigilancia de la salud incorporando la perspectiva de género.
Las mujeres deben contar con puestos de trabajo adaptados que les permitan desarrollar su actividad de forma que no perjudique su salud, como establece el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL). La empresa debe adaptar el trabajo a la persona y tener en cuenta por tanto las circunstancias particulares que afecten a cada persona trabajadora.
La salud femenina, tanto la que afecta a los temas relacionados con la menstruación, así como la etapa de la menopausia, siguen siendo un tema tabú en las empresas y los centros de trabajo, negando la evidencia de las reacciones que tienen estas cuestiones sobre la salud física y mental de las mujeres.
La mayoría de las mujeres pasan por este proceso natural entre los 44 y 55 años de vida, por este motivo, durante parte de su vida laboral, pueden necesitar adaptaciones en el entorno laboral que le permitan desarrollar su actividad sin perjudicar a su salud.
Los síntomas físicos más frecuentes asociados a la menopausia son sofocos, palpitaciones y sensaciones agudas de malestar físico, pero también problemas cardiovasculares, dificultades para dormir, dolores articulares y osteoporosis. Entre los síntomas psicológicos más destacados estarían los cambios en el estado de ánimo, depresión y/o ansiedad, dificultad para concentrarse, cansancio, irritabilidad y ansiedad.
Desde UGT Aragón queremos recordar la importancia de diseñar protocolos y procedimientos de vigilancia de la salud incorporando la perspectiva de género.
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