Este documento es una herramienta para iniciar el planteamiento de la gestión de los riesgos psicosociales en empresas de menos de 50 personas trabajadoras en el sector de cuidados a personas mayores.
La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 (EESST 2023-2027) establece, como su objetivo número 4, el refuerzo de la protección de las personas trabajadoras en situación de mayor riesgo o vulnerabilidad, considerando entre ellas a quienes realizan las actividades relacionadas con el cuidado y la asistencia de personas mayores, que pueden prestarse tanto en establecimientos residenciales como en los hogares familiares (SAD). Además, prevé que el porcentaje de personas que trabajan en este sector vaya en aumento en el futuro, como consecuencia del creciente envejecimiento de la población.
En los trabajos de Asistencia en Establecimientos Residenciales (AER), las personas que prestan el cuidado se encuentran, generalmente, incluidas en las categorías de auxiliar de enfermería y asimilados y de técnicos auxiliares relacionados con el cuidado de personas. Ambas ocupaciones representan en torno al 55% de la ocupación en el sector, muy por encima del personal de limpieza, cocina, enfermería y otros puestos de trabajo. Un 2% adicional de los puestos ocupados en el sector de AER está formado por el grupo de personas trabajadoras de los cuidados personales a domicilio, en el que se encuentran todas aquellas personas que prestan el servicio en el SAD.
Este documento elaborado por el INSST pretende facilitar la evaluación y la gestión de los riesgos psicosociales en la actividad del cuidado de personas mayores, con un enfoque especial al puesto de cuidadoras. Para ello:
- se contextualiza el sector, diferenciándose los dos servicios más representativos: las residencias para personas mayores y el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD);
- se detallan las principales tareas que se realizan habitualmente en cada uno de ellos;
- se diferencian algunas de las tareas más comunes en función del tipo de residencia, su forma de organizar el trabajo, su distribución física, su tamaño, el tipo de perfil de personas usuarias al que atienden y su titularidad;
- se recogen los factores de riesgo psicosocial a los que pueden estar expuestas las cuidadoras con mayor frecuencia.

